
Al siguiente día desperté primero, saqué mi cámara fotográfica y mientras estaba dormida fotografié sus pies; tienen cierta forma que me gusta, como me gusta también el hueso de su cadera y los hoyitos que se le forman en la parte media de su cintura un poco más arriba de sus nalgas, también es muy excitante el lunar en altorrelieve que se ve como un centinela, en una de sus dos grandes y perfectamente redondas atalayas, al cual siempre saludo con un beso, como a muchas otras partes de su cuerpo que terminé fotografiando una vez que despertó. Si esta fuera una historia ilustrada tendría que adjuntar las fotos que tomé y las que ella me tomó después, pero eso dificultaría su publicación o tendría que ser una publicación con restricciones o clasificación censurada
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